Armando de la Garza
La industria turística en Cuba enfrenta su momento más crítico en décadas al comenzar 2026. Tras un cierre de año desastroso en 2025, donde apenas se alcanzaron 1.8 millones de visitantes internacionales —la cifra más baja desde 2002 sin contar los años de pandemia—, los analistas y datos preliminares sugieren que la caída actual podría ser incluso más severa.
Un escenario de colapso sistémico.

El sector, que alguna vez fue el motor económico de la nación, sufre hoy las consecuencias de un deterioro generalizado en la infraestructura y los servicios básicos. La realidad que encuentran los viajeros dista mucho de los catálogos promocionales, impactando directamente en la reputación del país como destino seguro y confortable.
Entre los factores principales que están acelerando este desplome se encuentran:
Crisis energética persistente: Los apagones prolongados no solo afectan a la población, sino que han llegado a los complejos hoteleros, provocando fallas en el aire acondicionado, suministro de agua y servicios gastronómicos.

Inseguridad y acoso: Reportes recientes indican un aumento en la delincuencia callejera y el acoso hacia los visitantes, motivado por la extrema necesidad económica local.
Desabastecimiento severo: La falta de productos básicos y una oferta turística empobrecida generan una sensación de engaño entre los viajeros, quienes pagan tarifas altas por servicios que no cumplen los estándares internacionales.
Sanciones y presión externa: Las restricciones de viaje y las dificultades con los visados para ciudadanos europeos que visitan la isla han frenado mercados emisores clave como Alemania y España.
Comparativa regional desfavorable.
Mientras otros destinos del Caribe como República Dominicana y México reportan cifras récord de crecimiento, Cuba se queda rezagada. El modelo de negocio estatal muestra signos de agotamiento, con hoteles vacíos y una infraestructura que se cae a trozos frente a la mirada de los pocos turistas que aún llegan.
La pérdida de confianza es tal que incluso la comunidad cubana en el exterior ha reducido sus viajes a la isla en más de un 20%. Los expertos advierten que, de no realizarse cambios estructurales profundos y urgentes, el turismo en Cuba podría entrar en una fase de inviabilidad definitiva durante este año.









